Discurso de boda, Álvaro García - Palabras En Cadena
23.6.20




Define la rae la congoja como: «Desmayofatigaangustia y aflicción del ánimo»

Sin duda es exagerado decir que me desmayé, pero no lo es tanto usar la expresión “aflicción del animo” para describir mi lectura. 

Acongojada. Conmocionada. Encantada.

Porque la literatura debe remover la cabeza del lector, por lo menos la literatura que a mí me gusta. 

Ya había leído a Álvaro García en su Tenista Argentino (Link a reseña) y me había cautivado, pero Discurso de boda supera con creces, y era tarea difícil, su primera obra en prosa. 

Continúa con frase larga para ir guiándonos por la vida en común de Evan y Katia partiendo del discurso que Otam, el hermano del novio, da en la boda de ambos. 

 

«Dije en el discurso de boda de Katia y Evan que me gustaba el enamoramiento, inestable por naturaleza, pero que lleva a tanta gente a confiar de pronto en la estabilidad absoluta y no de uno, sino de dos y juntos»

 

Es Otom quien narra los hechos desde dentro de ese extraño círculo completado por una pareja de jubilados extraños y liberales, Meryl y Stephen, que acoge al matrimonio como si fueran dos hijos descarriados a los que hay que cuidar. 

Y yo, penetro de lleno en ese círculo en el que no quiero estar porque transmite a la vez seguridad e inestabilidad, como auguraba Otom en su discurso. 

El estilo del escritor hace que la experiencia lectora vaya de menos a más hasta que te quedan 60 páginas y, pese a querer conocer el final, empiezas a leer despacio, como quién no quiere despedirse de ellos, porque el mérito de García está en hacerte amar a unos seres a los que seguramente no te acercarías de manera consciente en la vida real. 

Las palabras literarias deben servir para hacerte reflexionar, para hacerte sentir, para colocarte en un plano en el que tú no entrarías motu propio, y es ahí donde el autor te sitúa cuando sabe elegirlas y colocadas de manera correcta. Alvaro García sabe hacerlo, sin duda. 

Sabe, con un estilo propio, dar un toque de varita a tus sentimientos y hacerte sufrir junto a esos personajes que un día inventó, pero que narran de manera intensa una vida que puede ser cotidiana para muchos y lejana para otros. 

Un escenario idílico que esconde mucho. Un texto que muestra menos de lo que cuenta. Una vida, o tres, o cinco, que se  alejan de convencionalismos, pero a su vez quieren volver a ellos. 

Alvaro García perfila unos personajes que visualizas, que sientes, que amas. A los que quieres ayudar sin poder hacerlo, porque son ficción. 

¿Son ficción? Tal vez no lo sean y ahí está el origen de la carcoma que te corroe mientras lees. 

Nuevamente me convence este autor que usa la literatura arriesgándose a llevarla donde de debería estar desde un principio. Más allá del mero entretenimiento. Mucho más allá. 

 

«El humor y el amor palian la desconexión desastrosa con el mundo, y ya no puede uno parar de follar ni de hacer humor»

 

 

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