Tres libros de Juan Rulfo en la edición de RM rojo, beige y verde. Obra completa edición 100 años de Rulfo.

Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría; pues ella estaba por morirse y yo en plan de prometerlo todo. «No dejes de ir a visitarlo —me recomendó—. Se llama de este modo y de este otro. Estoy segura de que le dará gusto conocerte». Entonces no pude hacer otra cosa sino decirle que así lo haría, y de tanto decírselo se lo seguí diciendo aun después que a mis manos les costó trabajo zafarse de sus manos muertas.

 

Es simplemente soberbio. Así arranca una de las mejores obras de la literatura universal, Pedro Páramo. 

Confieso que es el libro que más veces he leído al igual que confieso que es solo mi segunda o tercera lectura favorita, pero reconozco que es la novela que más me aporta desde el punto de vista lector. Puedes leer 10 veces Pedro Páramo, sí, lectores míos, esta es la décima vez que  la leo, y cada vez te aporta más. Supongo que porque partes de un bagaje que las primeras lecturas no tienes. «Me voy a fijar más en la figura del Padre Rentería» y entonces empiezas a leer. Con las ideas claras. 

Qué pretende Rulfo a la hora de escribir Pedro Páramo es algo que no me gustaría saber. Prefiero elucubrar sus motivos. ¿Revolucionar la historia de la literatura latinoamericana? ¿Criticar a fondo un México, un mundo, injusto?¿Homenajear a las obras literarias universales?  Me gusta pensar que todo eso y mucho más. 

Juan Preciado transporta al lector a un inframundo, al más puro estilo “odiseico”, supongo que me acabo de inventar la palabra, y le lleva hasta allí con la intención de que se quede. Algo cambia en ti cuando lees este libro contado desde las tumbas de sus protagonistas por medio de soliloquios. Narrativas en voz alta. Monólogos que guían la trama. Unas voces que presentan a un horrible Pedro Páramo que domina tierra y política. Que subyuga a los habitantes de Comala con sus aires de señoritongo.  Y lo hacen con un desorden perfectamente delimitado por personajes y escenarios. Comala verde, Pedro Páramo niño, Comala árida, Juan preciado buscando a su padre. Una estructura rota, casi caótica que sin embargo fluye en lectura. 

Llega Preciado a Comala cuando el lector poco sabe de lo que ahí pasa y pasó. Cuando el propio narrador, qué grandeza hitchcockriana, poco sabe de lo que hay pasa…, y pasó. Y es un hijo, de los muchos que tiene, de Pedro Páramo el encargado de buscar a un padre avasallador que manejó  a sus gentes a su antojo. Poderoso caballero. Y como lector conoces a personajes inolvidables, Susanna o el Padre Rentería, que interpreta la religión a su manera, o a la voz narrativa que más me gusta, Dorotea. Me imagino mientras leo a Juan y Dorotea acurrucados en su sepultura y pienso que volveré a leer Pedro Páramo una y otra vez. 

Pese a que me encanta la crítica social de esta obra, me quedo con la forma. Con su no linealidad, con sus voces muertas, con Preciado y Dorotea, con sus fragmentos y sus escenarios. 

Es la primera vez que reseño Pedro Páramo, respeto demasiado esta obra. 

Espero que haya valido la pena. 

 

*Gracias a todos y cada uno de vosotros que a diario me leéis, me comentáis, me preguntáis, me mandáis fotos de los libros que compráis porque os ha gustado mi reseña. Mil gracias.