La suave venganza, una reseña de Las amistades peligrosas - Palabras En Cadena
16.5.21

Reseña las amistades peligrosas
Ilustraciones de Alejandra Acosta para la edición de Sexto Piso 



Recordaba este libro con muy buen sabor de boca y por un momento, al volver a leerlo ya con ojos adultos, pensé que quizá debí haber guardado aquel tierno recuerdo de juventud.

Me equivocaba, sin duda. Pese a que el comienzo de la segunda lectura fue duro, empecé a leer una versión cargada de VMD (vuestra merced) lo que complicaba mucho la lectura, yo había leído otra versión que recordaba con deleite, así que pensado y hecho. Empecé con una, las relaciones peligrosas, y acabé con otra con una traducción mucho más moderna. Que sí, que en el XVIII  francés modernidades las justas, pero que queréis que os diga, el lenguaje evoluciona y una traducción desfasada puede arruinar una gran lectura. No podía permitir que me robaran ese sublime amor juvenil que sentía por la obra.

Y no lo he permitido, os lo aseguro.

Esta novela de Choderlos de Laclos en formato epistolar, con ese guiño del autor en sus primeras páginas convenciendo al lector de que alguien le encomendó la labor de ordenar y publicar esa correspondencia, es una maravilla. Que alguien te cuente la historia mediante un intercambio de cartas tiene su mérito pero que llegando a la mitad de la obra sientas una avidez lectora incontrolable para saber lo que pasa, y os recuerdo que yo ya sabía lo que pasaba es digno del mayor de mis aplausos. Todo está narrado a través de las cartas. Misivas enviadas entre personajes que van tejiendo la red de la obra. Y esos escribidores toman forma poco a poco. Se involucran en tu experiencia lectora y los adoras al mismo tiempo que los odias.

Fotograma Amistades Peligrosas Reseña


¿Quién no ama, pese a la terrible frivolidad de ambos al Vizconde de Valmont o a la Marquesa de Merteuil? ¡Yo les amo! Ahí está la clave de la maestría del autor. Ambos son retorcidos y crueles. Son la viva imagen de la perfidia y aun así, tú, lector, disfrutas de sus enredos, andanzas y trampas perversas.

La venganza se sirve bien calentita en esta obra, imposible no acordarse de “Él conde de Montecristo”, y es esa venganza de la Marquesa hacia un examante que se va a casar con una jovencísima Cecile, recién salida del colegio, la que propicia toda la acción del libro.

Me convence de esta obra, además del formato, ese huir de la típica novela de época. No hay bailes ni grandes celebraciones, apenas aparecen las relaciones sociales. Se nombra alguna fiesta y aparece, a suaves pinceladas, la ópera. El autor se basa, ya nos lo dice el mal traducido título en España, supongo que a raíz de la película, en las relaciones peligrosas entre unos y otros. Toda la crítica se hace narrando esas Relaciones Peligrosas.

Ha sido un auténtico placer volver a disfrutar de una novela contada carta a carta. Ojalá se volviera de vez en cuando a este formato, literario o no, en la actualidad. Ojalá volver a una correspondencia que describió nuestras vidas.

¡Estoy furiosa!… ¿No adivináis todavía? ¡Qué espíritu más torpe! ¿Le habéis perdonado la aventura con la intendenta? ¿Y yo? ¿No tengo yo más razones para quejarme, monstruo? Pero calma; la esperanza de vengarme tranquiliza mi alma.



2 comentarios:

Juan Carlos dijo...

La película de Stephen Frears con Malcovich en el papel de Valmont, el seductor y corruptor de la ingenua Cecile (Uma Thurman) junto a la Marquesa de Merteuil (Glenn Close) y Michelle Pfeigffer como la madre de Cecile es también una obra maestra. No es extraño siendo adaptación de la única novela que escribió Choderlos de Laclos, una obra maestra como tú bien has degustado.
El formato epistolar fue frecuente en el XVIII. Hay bastantes relatos escritos en forma de cartas. Con el carteo se podía ahondar en el perspectivismo de cada personaje. Un buen recurso que la narrativa actual realiza de otras manera, también con las cartas, claro.
Me has hecho disfrutar recordando la película (la novela no la he leído íntegramente), una pel´ícula que todos los años se la ponía a mis alumnos de Literatura universal para ilustrar con ella precisamente la técnica epistolar en literatura.
Un beso, Rita

RitaPiedrafita dijo...

Juan Carlos, también me encantó Valmont. Ambas películas son maravillosas, de hecho quiero volver a verlas!