7.3.19

reseña libro y serie el perfume



Una se levanta así, una mañana cualquiera, y se pone a hablar de Netflix. Una que no ve la televisión, o no la veía, porque ahora, lectores, veo la tele. Y mis lectores habituales quizás piensen que estoy loca. Yo, hablar de series. Pues ¡quién sabe!

Netflix irrumpe en mi vida y con ella el maravilloso mundo de las series. Y aquí estoy, mando en mando topándome con «El perfume», el que fuese uno de mis libros preferidos. ¿Cómo resistir la tentación?
Lo que en un principio pensé que era una adaptación de la novela era en realidad un «basado en». Mejor, pensé, mucho mejor. Así evito decidir si está mejor el libro.

La serie y yo frente a frente. Yo recordando una novela que en mi juventud, divino tesoro, fue una de mis obras literarias favoritas. Era Grenouille un protagonista de excepción, de esos que cuando aparecen en las páginas que andas leyendo cambian tu mundo. Era complejo, recuerda lectora que yo aún era joven y mi bagaje lector no era el actual, y calaba hondo, hasta el último rincón de tu mente.

Grenouille, con ese sentido del olfato hiperdesarrollado pero sin un olor propio. Qué ironía. Grenouille que busca el olor para provocar sensaciones en los demás. Nada tiene sentido si no se asocia al olor, ¿al dolor?
Partiendo de ese personaje y su búsqueda continua de la aceptación que le lleva a convertirse en uno de los mejores asesinos en serie que la literatura nos ha regalado, la serie de Netflix nos sumerge en una historia que, siendo diferente, completamente diferente, capta toda la esencia del original.










Así, cada capítulo de esta nueva versión del legado de Patrick Süskind continúa esa metáfora que el autor comenzó en su día. A través de un grupo de amigos, ahora ya adultos, y por medio de infinitos flashbacks nos va destripando poco a poco una búsqueda igual que la idea central del libro… Aceptación, amor, cariño, amistad… La novela es un pretexto para crear una historia actual totalmente diferente a su precursora. ¿Totalmente? Eso serás tú, lector, o en este caso espectador, quien lo decida. Iguales pero distintas. Complementarias y necesarias.

Con referencias constantes a la literatura, protagonistas que leen, protagonistas que leen El perfume, cada capítulo te lleva a un pequeño pueblo alemán donde un grupo de estudiantes buscaron un perfume. ¿Te suena? Lo que fue y lo que es, todo queda ahí, en esta miniserie de seis capítulos.
Al finalizarla pensé en leer de nuevo el libro. ¿Quién dijo que Netflix hacía que leyésemos menos?

(Yo, gracias a Netflix, vuelvo a leer El perfume de Patrick Süskind 30 años después)


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