11.1.19



Dios, a veces, se aburre.  Y juega. Y eso tiene consecuencias…
Una penetra en Santa Vela, el orfanato que protagoniza esta novela ganadora del Premio Dos Passos 2017, y descubre que Dios se aburre y maneja a su antojo. Y en ese tejemaneje juega con nuestro destino.



Esta novela que hoy os recomiendo es un conjunto de cuentos que forman los capítulos de una novela que a su vez es un cuento gótico al uso. Son capítulos, sí, porque puede leerse las madres negras como una novela estructura, de principio a fin, siguiendo  la historia de un elenco de personajes que se presentan en la primera parte de la obra. Comienza con flashback, con idas y venidas para acabar prácticamente lineal. Una trama oscura, más negra que gris, sombría y fría, llena de esas palabras que calan hasta los huesos.

Pero cada uno de esos capítulos es un cuento que puede leerse de manera independiente, es más, esta novela coral está formada por un compendio de terroríficos cuentos cortos que nos guían a través de los pasadizos del orfanato de Santa vela, edificio con voz y mucho voto dentro de la obra, que junto a la pequeña Mida, a la cruel hermana Priscia y a Dios, hacen que el lector de asome a un argumento que estremece desde su primera palabra, mientras avanza observando a los diferentes monstruos que Esteban Erlés crea para presentarnos una realidad disfrazada de fantasía del horror.

Las madres negras un conjunto de cuentos hecho novela… Y todo encaja a la perfección. Todo en el libro está imbricado, cada acto se enlaza con el siguiente de manera natural, cada personaje se solapa con la trama sin muecas…

Una novela gótica que se deleita en lo maligno aproximando el terror al deleite lector. Una narración que recrea escenarios sobrecogedores, bosques y mazmorras incluidas, en que la peor de nuestras pesadillas se vuelve realidad.

Soy una gran admiradora de la buena literatura gótica y hoy traigo a este rincón de lectura a Patricia Esteban Erlés, que me ha recordado a los grandes clásicos que me sembraron en mi el gusto por lo lúgubre.

Reseña publicada originalmente en Librotea, la red de lectura de El país 

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