11.1.18



Título de la obra: El corazón de las tinieblas
Título original: Heart of darkness(1902)
Autor: Joseph Conrad
Breve biografía del autor: Berdyczów, 1857- Bishopsbourne 1924.Conrad nació en el seno de una familia noble, muy activa dentro de los movimientos nacionalista polacos, algo que supuso su exilio tras la insurrección polaca sucedida en 1863. Tras quedar huérfano marchó a Marsella donde, a los 17 años, se enroló como marinero en un barco mercante.
De sus experiencias como marino por las costas de Sudamérica, India o África se nutren muchos de sus posteriores relatos.
Nacionalizado inglés decidió retirarse a los 38 años para dedicarse de manera íntegra a la escritura. Comenzó a escribir en inglés, cuya escritura no dominaba al principio, por no tratarse de su lengua materna.
Es importante su  visita al Congo Belga en 1888, donde constató las atrocidades cometidas con la población indígena, algo que sentaría las bases de la novela sobre la que analizo en este informe, El corazón de las tinieblas.Editorial: Navona editorial dentro de su colección Los ineludibles
Publicado en octubre 2017

Traductor: Juan Gabriel Vásquez
Breve biografía del traductor: Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973) es autor de un libro de relatos y cinco novelas que se han publicado en 28 lenguas. Ha recibido, entre otros, el Premio Alfaguara, el IMPAC Dublin Literary Award, el Prix Roger Caillois y el Premio Real Academia Española. Ha traducido a Victor Hugo y John Hersey, entre otros, y es autor de una breve biografía de Joseph Conrad: El hombre de ninguna parte.

Genero: Narrativa.
Estructura: 170 páginas divididas en tres partes en forma de capítulo largo, cada uno de ellos dando forma a la propia novela y siendo una pieza clave dentro de su estructura.
Capítulo I: introducción de los hechos y primera conversación sobre Kurtz
Capítulo II comienzo del viaje y búsqueda de curso
Capítulo II viaje al corazón de las tinieblas encuentro aparición y muerte de kurtz
Destaco aquí que originariamente El corazón de las tinieblas fue publicado en tres entregas periódicas.


Aproximación extrínseca a la obra: Joseph Conrad, escritor polaco afincado en Inglaterra, era un joven aventurero que fue marinero antes que escritor, algo que se refleja continuamente sus libros. Un viaje al Congo en 1890, remontando el río que lleva el mismo nombre, le proporciona la base para esta novela, publicada en 1902.
En esta narración, nutrida de vivencias personales, y con tintes autobiográficos,  aprovecha el autor el trato inhumano que la colonización occidental daba los nativos tras el reparto europeo del continente africano en 1880, para ofrecernos una obra sobre  la soledad, el autoconocimiento, el horror, el miedo, y en definitiva, sobre las esencia más salvaje del ser humano.

Evaluación global
Leer a Conrad ha supuesto un antes y un después en mí como lectora. El ambiente me atosiga, siento los huesos calados de la humedad mientras leo, lloro a ratos, siento miedo. Y pese a que la angustia me acompaña durante la lectura, quiero seguir en ese viaje, y realizarlo una y otra vez, porque con Conrad no solo aprendo de literatura, de palabras bien colocadas, sino que, a través de la reflexión, acabo conociéndome mejor a mí misma.
Cuando cierro un libro pensando en la necesidad de volver a leer al autor, incluso de volver a leer el mismo libro, entonces es que esta lectura ha valido la pena.



Argumento
Marlow, capitán de un barco inglés, ingresa en una compañía que se dedica a navegar a través de un río africano que  protagonista siempre quiso conocer. Remontando el río, consigue llegar a una estación de la compañía, lugar en el que tras una conversación con el director de la misma conoce la existencia de un tal Kurtz, jefe de una explotación de marfil, cambiando la motivación de su viaje.
Charlie Marlow se adentra en la selva, sorteando muchas dificultades que salen a su encuentro como la niebla o los ataques indígenas, para conocer a Kurtz, un hombre admirado por todos, incluidos los nativos a los que conquista, pese a haber perdido la cordura.
Finalmente el protagonista consigue llegar hasta la base, y convencer a Kurtz, que se encuentra en muy mal estado de salud,  de que embarque junto a él.
Kurt muere en el trayecto, siendo sus últimas palabras « ¡el horror, el horror!». Tras esto el capitán, pese a que en un principio reacciona con frialdad ante la muerte del comerciante de marfil, decide llevar unas cartas de este a su prometida.  Ante el interés de ella por las últimas palabras de su amante, Marlow miente diciendo “que pronunció su nombre”, mostrándonos así su lado más humano.                   
Tema: La obra es una ambigua crítica social a la actuación del colonialismo tras el reparto de África, así como la continúa lucha del hombre para vencer a la naturaleza. Refleja bien la exploración interna del ser humano.
Como temas secundarios, aunque de vital importancia, nos muestra  la soledad, la ambición, que llega desembocar en locura y la fragilidad de la moral.







El corazón de las tinieblas nos presenta a dos narradores: un narrador anónimo que nos acerca al grupo de marineros que escuchar a Marlow y el propio Charlie Marlow que narra el viaje. La mayor parte de la obra está narrada en primera persona por el protagonista de la misma, que de manera implícita se encarga de contar lo que sucedió en aplicador antes el viaje. Está acompañado de un narrador omnisciente, que se encarga de introducir al propio Marlow y que, curiosamente, no sabe toda la historia.
Son tres personajes principales que aparecen en la obra.
Marlow, marinero británico obsesionado con África que se convierte en narrador implícito de la novela tras unas pocas páginas.
Sr. Kurtz, agente de la compañía de Marfil que trabaja en el corazón de África.
El río, que es parte inherente del libro.
El autor nos dibuja dos personajes casi simbióticos: Marlow, aventurero y trabajador pero algo temeroso que empieza sentir admiración, nunca reconocida, conforme avanza el viaje frente a un Kurt que aporta el valor a la aventura mucho antes de aparecer. Un tipo ambicioso y egoísta que ha perdido la cordura, y que representa lo que el capitán ingles deseo siempre ser. Entre ellos, actuando como vía de unión, el río; agobiante, duro la mayor parte de las veces, salvaje, sí, pero también en calma a ratos, que conforma junto a los dos hombres el trío protagonista.
Los personajes secundarios son pocos pero ineludibles, ya que son los que crean el deseo de Marlow de encontrar a Kurtz a lo largo del camino: el director de la estación central de la compañía y su sobrino, el fabricante de ladrillos, ese discípulo que ve en Kurtz casi un dios, el arlequín, y por último, en una breve pero imprescindible aparición, la prometida de Kurtz.
Nos presenta esta obra un discurso directo dentro de otro indirecto. Un narrador ajeno introduce a Marlow presentándolo a otros marineros que escuchan lo que pasó en Africá. Esta parte narrada de manera directa, la más importante de la crónica, presenta un estilo objetivo cargador de simbolismos. El autor aprovecha muy bien su dominio del lenguaje y su conocimiento de la selva para poner en boca de Marlow expresiones y descripciones de la naturaleza, que van más allá de lo descrito y dotan al río, a la selva, y al propio entorno de vida propia.
De esta forma el espacio narrativo acaba siendo un protagonista más en esta novela. Conrad, con un gran acierto, separa en dos la escena. Una: en la cubierta del barco donde un grupo de marineros atienden al capitán, rescatando el autor un estilo de tradición oral, que refiere un relato de aventuras que bien pudo ser real, pero que nadie de los presentes vivió, a excepción del narrador.
Dos, a bordo del barco, Nelly, en el que el cronista vivió la experiencia. Inteligente el prosista creando el ambiente de ambos escenarios, que resulta clave para entender el transcurso de los acontecimientos y de los cambios generados en los propios personajes. De esta forma, la niebla, el río o el frío facilitan la creación de un ambiente de tensión que solamente un gran escritor puede conseguir: el lector siente, escucha y teme, y ese es el poder narrativo que tiene Conrad.
La acción transcurre en la última parte del siglo XIX, en la época del colonialismo en África. La estructura temporal dentro de la narración es lineal, con algún salto al presente.
Como ya he referido anteriormente, esta obra es casi un monólogo de Marlow, que nos detalla su desafortunada aventura. Aparecen en el relato algunos diálogos, siempre en boca del narrador, que aportan algo vital a la historia: gracias a estos diálogos Charlie Marlow se obsesiona con un Kurtz que tarda en aparecer en escena. No podemos olvidar que parte de la esencia de esta obra se esconde tras dos diálogos: las últimas palabras de Kurtz - ¡El horror! ¡El horror! y el diálogo final de Marlow con la prometida de este, que nos muestra una parte hasta ahora oculta de su carácter, la compasión.
Pese a que su lengua materna no era el inglés, idioma que elige para escribir su obra, el lenguaje de Conrad es formal y demuestra un claro dominio de la palabra, ay que consigue crear una intranquilidad y temor continuos en el lector conforme el protagonista se adentra en la selva.
Las descripciones son minuciosas, tanto en lo material como los sonidos, y presenta un testimonio lleno de recursos que acaban creando una metáfora constante. Acierta el autor “abusando” de recursos a la hora de describir escenarios y las escenas pues crea una atmósfera de contrastes que desconcierta aún más al lector.

Valoración literaria: es sorprendente como Joseph Conrad puede sumergir al lector en un entorno extremadamente agobiante solamente con el uso de la palabra. Es capaz de concebir a través de la descripción la calma y el peligro, la acción y la quietud, el frío y el calor.
Hace sentir al lector lo mismo que su personaje, y eso  no todos los autores lo consiguen.
La propia estructura creada por el autor de una narración dentro de otra, con un juego de narradores en el cual el narrador encargado de presentar al verdadero narrador no sabe toda la historia, ya aporta una calidad extra a la novela. Una estructura a la que hay que ir quitando capas conforme se avanza en la lectura, como si el lector tuviera que limpiar el camino para adentrarse en la selva hasta llegar al destino, en este caso, el tramo final de la novela, es de una inteligencia inigualable.
Tan inteligente es la obra que uno de los protagonistas aparece solamente al final de la misma y de manera muy breve, pero aun así el lector le va conociendo durante toda la trama.  
Único pero de la historia, puede ser demasiado densa en determinados momentos.

3 comentarios:

Juan Carlos Galan dijo...

Una de las mejores novelas que existen. Una fuerte crítica de la bestialidad cometida por el colonialismo belga del rey Leopoldo II que irónicamente en Europa se le consideró benefactor de los indígenas congoleños.
La historia personal de Conrad se refleja en la novela. La historia de horror que muestra es imagen literaria de la dura realidad que le tocó vivir.
Leí la novela hace varios años (creo que hasta la reseñé en mi blog) y recuerdo que comenté cómo sirvió de inspiración y base para la película "Apocalipsis Now" y cómo la novela "El sueño del celta" de Vargas Llosa tiene mucha relación con ella.
En fin, una novela impresionante.
Muy buena tu reseña.
Un beso

Rita Piedrafita dijo...

Fijate @JuanCarlosGAlan que tengo El sueño del celta y no me ha dado tiempo de leerlo, pero lo haré. YO era la tercera vez que leía el corazon de las tinieblas y me gustó mucho más que la primera : )

Inés dijo...

La he leído dos veces en diferentes épocas y me sigue sobrecogiendo. Es una virguería de novela, tan bien narrada, con la atmósfera tan inquietante del río y la muerte siempre acechando desde la oscuridad o desde los peligros que no se ven pero están. Muy buen análisis Rita. Un beso enorme. Inés Plana.