9.10.18




Reseña la metamorfosis Kafka Palabras en Cadena






No es raro que vuelva cada cierto tiempo a los clásicos, no es raro que vuelva dos y tres veces a un mismo libro. No es raro que extraiga la esencia en mi penúltima lectura, porque hay libros para los que tu última lectura es siempre la penúltima. No es raro, decía, porque hay obras breves, brevísimas, que necesitan ser leídas cuando ya sabes lo que pasa. Una segunda lectura, una tercera en mi caso, en la que prestas atención a los pequeños detalles, y así entiendes que la metamorfosis es una transformación no de Gregorio Samsa sino de todos los que le rodean.  


A estas alturas literarias es innecesario comentar de que va La metamorfosis de Kafka. (¿Os había comentado que ese era el libro que pretendo reseñar?). Todos sabemos que Gregorio Samsa abre una mañana los ojos y se encuentra convertido en un insecto enorme. Solo de pensarlo en lector tiembla. Un bicho de dimensiones humanas. Una lee esas paginas y siente repelús. Pero como lectora no se puede quedar ahí, tiene que indagar, buscar sentido a la obra. Y apartando el repelús, asco, o lo que sea que es esa sensación amarga que siente al leer se da cuenta de que Gregorio, se da más cuenta ahora, en esta tercera lectura, acepta de manera natural su cambio. No se asusta. La vida es cambio. Lo asume. Sin más.

Quienes no aceptan ese cambio son los personajes que rodean a Samsa. Desde su jefe hasta su padre o los inquilinos. O las empleadas de la casa…Kafka es inteligente, no lo dudes, pero tiene una forma de narrar ocultando parte de lo que quiere contar que lo hace prácticamente único.

Reseña la metamorfosis Kafka Palabras en cadenaAsí en La metamorfosis, hay un relato detrás de cada decisión tomada, desde la criada que pide “la cuenta” porque no puede soportar la nueva situación y prefiere quedarse sin trabajo antes de afrontar la nueva realidad, hasta la madre de Gregorio que quiere a su hijo, es su hijo, con peros… Todos se transforman alrededor de nuestro protagonista. Como en la vida. Como a nuestro alrededor. Todo es transformación, solo hay que saber decir sí.
Pero Kafka tiene una extraña tendencia a llevarte más allá. Y te das cuenta de que a Gregorio le da exactamente igual ser un bicho raro, ojalá a todos nos pásaselo mismo, lo que de verdad le duele es la incomunicación, que conforme avanza el libro cada vez mayor.
Duele no saber expresar lo que siente. Duele no poder decir: no tengas miedo, soy yo. Solamente soy yo. Duele no poder gritar. Duele ver lo que pasa a tu alrededor sin poder decir: EHEH; cuidado, estoy aquí…

Todo cambia, todo es cambio. Grete Samsa, su hermana, sufre dentro de esta historia la mayor transformación. Una autentica metamorfosis. Gretel sí. Ella sale de su capullo, ese que le impusieron transfigurándose en mariposa. Y lo hace de manera egoísta. Sin pudor. Pero, acaso nosotros nos hubiéramos metamorfoseado de otra manera. Gretel se agarra a la oportunidad, porque para ella también hay un cambio. Como para su hermano, como para su familia, como para todos.

Tuve la suerte de compartir esta lectura con mis compañeras de tertulia, madre mía tantos años ya leyendo juntas, y se me abrieron nuevas expectativas de lectura. Hubo quien vio un final feliz, hubo quien leyó desde el punto de vista de la familia. Y es que las buenas obras tienen eso, que las acabas de leer pensando en que habrá que acercarse de nuevo a ellas, con unos ojos distintos a los de las 3 ultimas veces.
Nunca entendí el porqué de la palabra Kafkiano, con lo sensato que Kafka era.
Leamos a Kafka, señores. Leamos para aprender.


2 comentarios:

Marga Ramon dijo...

Parece una historia sencilla y no lo es, Kafka crea una obra con poso poso que el lector busque y aprenda. La edición de Los Ineludibles de Navona es una maravilla.
Besos

Rita Piedrafita dijo...

Marga, Kafka es así. Siempre deja mucho al lector, como debe ser en novela corta. Y estoy de acuerdo, las ediciones de Navona en su colección ineludibles son maravillosas. 😃