05 marzo 2018



Leviatán de Paul Auster, una reseña del blog de libros palabras en cadena

Leviatán... era la tercera novela de Auster que leía, algo raro es raro en mí. No suelo repetir autores, salvo algún contemporáneo español con el que me sienta a gusto.
Y Leviatán, me repito, es mi tercer Auster. Curioso, principalmente porque no creo que sea el último libro de él que lea. 
Auster me convence cada vez más. Esa prosa aparentemente sencilla que te lleva a un mundo propio creado por el autor. En leviatán es el mundo del azar. Paul Auster engendra una obra difícil de escribir pero fácil para el lector. Pensad en esto que os coemento. Fácil de leer, difícil de escribir. Queridos míos, estamos entrando en un terreno al que pocos acceden.

Hay obras difíciles que son maestras, pero ¿Una obra aparentemente sencilla que encierre tanto? MMMMM difícil de encontrar, insisto.
Leviatán es dominar la trama. Es el autor quien juega con los escenarios, con los personajes, con las fechas. Es un dominio absoluto del argumento. Sin trampas. Sin engaños. En definitiva, como debe ser.

Leviatán de Paul Auster, una reseña del blog de libros palabras en cadena Nos encontramos ante una novela negra que empieza con la muerte de un hombre en una explosión en mitad de una carretera. A partir de este acontecimiento, su amigo Peter Aaron, nuevamente nos encontramos con un juego al desdoble de Auster, cuenta lo que pasó, mejor dicho, lo que cree que pasó. Porque así es él. Paul Auster deja siempre un hueco importante para el lector dentro de sus novelas y Leviatán no iba a ser menos. Desde el título, tú, lector, eliges a que hace referencia, si a Hobbes o a averno o a Hobbes y al averno, hasta su última página.


Es esta obra buen libro de personajes, pocos, pero en la que cada uno tiene su espacio, su propia historia, su razón de ser. De personajes que guiados por el azar se encuentran y desencuentran. ¿Existe el destino? Lees Leviatán, donde todo es natural, nada es forzado, y piensas que sí, que existe. Azar puro. Eso es esta novela. ¿No creéis que es muy difícil crear una historia donde el azar es un protagonista más y que a ti, lector insaciable, no te chirríe ni una palabra? Pues ahí está Auster y su sutileza hilando entramados. Para que disfrutemos y entandamos que hay novelas buenas y novelas mejores. Y Leviatán es de estas últimas. 

Juega con el azar y con el desdoble al más puro estilo Auster, pero además juega con el tiempo. Idas y venidas salen de su pluma sin el más nimio error. Alucinante. Juega tan bien con el tiempo que empieza por el final, sin miedo, con la seguridad de quién sabe hacer muy bien las cosas. (Gracias Auster)










Tiene la novela escondidas varias historias de esas que duelen sin hacerte llorar, sin hurgar heridas, sin tratar de convencerte de nada. Auster deja la elección de juzgar en el lector. Expone sin tratar de convencer y eso me gusta. Sus personajes, siempre impecables y bien retratados. Sachs y Aaron, Iris, Lillian y Maria Tuner… Hay que dejarse guiar por ellos, hay desenredar el nudo de historias que el autor nos propone.
Leer a Auster significa crecer como lector. Y por eso repito. Pese a que nunca suelo hacerlo. 

2 comentarios:

Paco dijo...

Habrá que volver a Auster.
Anotado queda.

Rita Piedrafita dijo...

Querido Paco, yo he tomado la determinación de volver siempre a Auster jajaja